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La Saga de Santuario-8

Libro Tercero:  Santuario

En negrita los personajes jugadores

Prólogo

Mi nombre es Nuño y ocupo el cargo de escriba del castillo de Bolgrad. He recibido de mi señor Devon, Barón de Bolgrad, el encargo de transcribir las notas de su diario personal y plasmarlas en los siguientes libros que describen sus vivencias desde la llegada a la ciudad de Santuario, ya que sus obligaciones de gobierno le impiden recopilar todos los datos necesarios para concluir esta obra.

Castillo de Bolgrad, Octubre de 1624

3.0          Santuario

Mi señor Devon, conocido en Prax como Devon Khan y Devon Matasátiros, llegó a la ciudad de Santuario a finales del año 1621 como vasallo de Lord Olger, Barón de Medgidia, después de haber recibido del mismísimo Rey Valacar el título de Señor de Bolgrad y de otros pueblos colindantes. Con él viajaba su vasallo Sir Ordain, un nómada jinete de cebras iniciado del Toro Tempestuoso, que había sido seguidor de mi señor  desde sus comienzos en Prax. Mi señor le tenía como su principal guardaespaldas y le tenía reservado uno de sus pueblos como feudo. Sir Devon había tomado a su servicio a un hobbit alquimista llamado Vaguette, que le había ofrecido sus servicios en Pelargir, y le había asignado una habitación en una de las torres del castillo para que realizara sus experimentos.

Lord Olger tenía otros dos vasallos. Uno de ellos era un pato llamado Sir McDugal, Señor de Dongorath. McDugal llegó a su territorio y comprobó que su señorío era una aldea con una casa fortificada en estado ruinoso. Las rentas de esas tierras no le permitirían llevar una vida digna de un caballero, así que no perdió el tiempo y atacó el vecino pueblo de Leovo, en poder de un clan Orlanthi, y se hizo así con un pueblo rodeado de una empalizada y con una torre de vigilancia. Los nobles que cuestionaban su nombramiento y que se reían del “Pato-Caballero” tuvieron que callarse o recurrir al comentario de “ha tenido un golpe de suerte, es la suerte del pato”. A pesar de disponer de una torre en Leovo, McDugal conservó la casa fortificada de Dongorath como residencia.

El otro vasallo de Lord Olger era Sir Frealof, un caballero nórdico emparentado con el Rey de la Ciudad del Lago,  que había recibido como feudo la próspera villa de Larach Duhnann.  Comprobó a su llegada que iba a necesitar más soldados para su defensa y emprendió un viaje al norte para visitar a sus familiares y reclutar arqueros mercenarios en la Ciudad del Lago.

Además Lord Olger llevaba consigo a dos ayudantes. El recién incorporado respondía al nombre de Dargo, y era un hechicero de Pelargir al que había contratado para servir de apoyo mágico en las expediciones que realizara en el futuro. Por el momento el hechicero tenía residencia en el castillo de Medgidia.

El otro era Teleman, que había sido aprendiz del caótico hechicero Leardinoth de la Ciudad de los Descarriados. Una vez muerto el mago, Olger decidió por alguna extraña razón perdonarle la vida, y con el tiempo se demostró que había sido una sabia decisión, pues Teleman se mostró como un fiel y efectivo servidor. Por el momento Lord Olger le envió a las tierras del Barón de Fanuilond, un noble rival, con la misión de infiltrarse en su castillo y recabar información útil para minar la confianza del Rey Valacar en dicho noble; y Teleman no tardó en enviar los primeros informes. Había entrado al castillo al servicio del Barón como escriba y había descubierto que el noble estaba completamente loco. Había creado una religión llamada el Fuego Oscuro, de la que él era el sumo sacerdote, y era presa de ataques de ira incontrolada y megalomanía.

Lord Olger conservaba todavía a uno de los seguidores zaringas que le acompañaron a su salida de la Isla de los Grifos. El hombre se llamaba Tabio “el Guarro” y en ese momento ocupaba el puesto de escudero del Barón. Olger quiso recompensarle por los largos años de servicios y le nombró caballero y le entregó el pueblo de Dulovo como feudo.

Santuario es una pequeña ciudad costera de cinco mil habitantes, conocida por todos como “la ciudad de los ladrones”.  La población original era Orlanthi, aunque la posterior invasión del Reino de Gondor trajo muchos colonos Yelmitas. En 1613 llegó a la ciudad el Príncipe Kidikathis para sustituir al antiguo Gobernador, acusado de corrupción. El Príncipe tenía en aquel momento 22 años y era el hermano bastardo del Rey Valacar de Gondor, que lo había apartado de la corte para evitar que cayera en la tentación de las intrigas sucesorias.

3.1      Conspiración para Matar

Lord Olger y Sir Devon fueron invitados a una recepción en el palacio del Gobernador de Santuario para darles la bienvenida. Antes de acudir a la cita, el Barón recibió un mensaje lacrado de un alto funcionario del Rey. En la misiva le comunicaba que el rey Valacar necesitaba otra vez los servicios de Olger y los suyos, esta vez debían asesinar a un noble que amenazaba la posición del Rey. La identidad del objetivo le sería comunicada la noche de la recepción.

Olger y Devon estudiaron la estrategia a seguir. Planearon buscar un chivo expiatorio, y cuál mejor que el loco rival de Lord Olger, el Barón de Fanuilond. Deberían secuestrar a un sacerdote del Fuego Oscuro para acusarle del asesinato y que las culpas salpicaran al Barón. Con suerte Olger se libraría de un rival y quizás podría anexionarse su territorio. Para ello cursó las órdenes pertinentes a Teleman con el fin de que el espía eligiera a un sacerdote propicio. Se ordenó a Dargo que, bajo identidad falsa, alquilara una casa en Santuario.

La fiesta en casa del Gobernador Kidikathis no defraudó a nadie. Doce platos, espectáculos, y los personajes más importantes del territorio. Allí Lord Olger se entrevistó con uno de los consejeros del Rey, que le indicó que el objetivo sería el propio príncipe Kidikathis, que al parecer estaba teniendo contactos con facciones rebeldes en Pelargir. Una vez conocida la identidad  de la víctima, Olger ordeno a mi señor que hiciera un reconocimiento discreto del Palacio. Sir Devon averiguó donde dormía cada una de las personalidades de palacio así como los Perros del Infierno, la guardia personal del Príncipe.

En los días siguientes averiguaron cuales eran las rutinas del Príncipe y recibieron un mensaje de Teleman, había encontrado a un individuo que encajaba con el perfil de chivo expiatorio. Olger, Devon, Ordain, Vaguette, McDugal y Dargo partieron por caminos secundarios en dirección a Fanuilond. Una vez allí Sir Devon se entrevista en el pueblo con Teleman, que le señala al sacerdote objetivo, después mi señor y los demás se esconden en un bosque cercano y encargan al halcón familiar de Dargo la tarea de vigilar los movimientos del sacerdote. Una noche el halcón localizó al sacerdote bajando desde el castillo al pueblo, y el grupo lo emboscó. No fue difícil capturarlo y trasladarlo a Medgidia. Desde allí lo llevaron en un carro a la casa alquilada en Santuario y lo encerraron en el sótano.

El consejero del Rey le dijo a Lord Olger que uno de los Perros del Infierno colaboraría en la acción y que todas las noches acudiría a una taberna del puerto a esperar a que Olger se pusiera en contacto con él. El Barón y mi señor temían una posible traición, así que se las ingeniaron para robar una camisa del Perro del Infierno, y con ella Vaguette el Alquimista preparó un hechizo de la verdad. Cuando Olger, Devon y Vaguette acudieron una noche a la taberna el Perro del Infierno les confesó, bajo los efectos del hechizo alquímico, que controlaba a una de las concubinas del Príncipe y a un oficial de la ronda, y que no conocía ningún plan para traicionarles. Confiados por las noticias decidieron que Olger y Devon entrarían una noche en el palacio para llevar a cabo el asesinato por cuenta del Rey.

El día elegido para la acción Dargo les echó una protección mágica para las siguientes doce horas y los dos nobles entraron por la tarde de incógnito en palacio con dos pases entregados por el Perro del Infierno, y este los escondió en un almacén. Ellos le proporcionaron un somnífero para que los dos Perros del Infierno que harían guardia esa noche delante de la puerta del Príncipe estuvieran debidamente dormidos. De madrugada salieron de su escondite en silencio y entraron en la habitación del Príncipe, al que la concubina había dejado convenientemente rendido, y Olger le cortó la cabeza de un tajo. Después se llevaron la cabeza para dejarla junto al cadáver del sacerdote en la casa alquilada y se descolgaron por la fachada con dos cuerdas, mientras los guardias de las almenas len lanzaban saetas.

Al cabo de unas semanas el Barón de Fanuilond fue reclamado ante el Rey y nunca más se supo de él. Lord Olger no consiguió las tierras de su rival político, pero fue nombrado Gobernador de Santuario por orden Real.

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