La Saga de Santuario-3

ATENCIÓN:  ESTA SAGA PUEDE CONTENER SPOILERS DE MÓDULOS OFICIALES. SI ERES JUGADOR Y VAS A JUGAR USANDO EL SUPLEMENTO “LA ISLA DE LOS GRIFOS” NO SIGAS LEYENDO.

En negrita los personajes jugadores

1.3       El Pergamino de Nidik

Ekkaia y los suyos llegaron a Puerto Soldado pensando que había sido mala idea venir a la Isla de los Grifos. Su segunda aventura había sido casi tan improductiva como la primera y habían perdido otros dos compañeros.  Aldruin se enteró de que había bosques élficos en la isla, y decidió dirigirse allí por su cuenta para intentar convertirse en Siervo de la Luz de Yelmalio. Después de la partida del medioelfo permanecieron algunas semanas en la “Taberna Número Uno” examinando los pergaminos hallados en la guarida de los piratas, especialmente uno que parecía un mapa y que indicaba la existencia de unas catacumbas debajo de la ciudad de Nidik. Decidieron probar por última vez si su estancia en la isla estaba maldecida por los Dioses, e investigar las catacumbas a la búsqueda de tesoros. Antes de salir hacia Nidik se les unió Olger, un nómada pastizaleño vengativo y malencarado, un excelente guerrero necesario para reforzar al grupo.

El viaje hasta Nidik fue tranquilo y sin complicaciones. La ciudad, si es que puede llamarse así, era más pequeña aún que Puerto Soldado, tanto es así que el palacio del Rey Skilfil “Perfora Hogares” era más grande que la zona habitada.  Entraron por la noche en las catacumbas y eliminaron sin problemas a varios zombies que se encontraron por los túneles, pero no pudieron con Huldra Blackheart, la bruja que dominaba las catacumbas.  Consiguieron otro pergamino de la guarida de la bruja y salieron a toda prisa, para descubrir que afuera les esperaban los guardias de Nidik.

Fueron conducidos ante el Rey de Nidik y despojados de todo su equipo, así como de los dos pergaminos que tenían en su poder.  Mientras tanto, Starnia Rompe Tormentas, hija del rey y Señora del Sol de Yelm, entró en las catacumbas y mató a la bruja, para después destruir su altar y saquear su tesoro. Los tesoros de la bruja fueron repartidos a partes iguales entre las arcas del rey de Nidik y el templo de Yelm, al que en la Isla de los Grifos llaman Hilme.

El rey Skilfil reconoció los pergaminos como dos de los pergaminos de Xar y no pudo creer la suerte que había tenido. Si conseguía la Corona de Xar podría reclamar el mando de todas las tribus Votankis de la isla, así como el vasallaje del reino de Surlt. Su problema es que sólo disponía de 30 soldados y 100 cazadores tribales para defender la ciudad, un número insuficiente para contrarestar la fuerza de los orcos de la ciudad de Ockless, por lo que la idea de destinar hombres para buscar la corona no era lo más prudente. Consultó con su hija y llegaron a la conclusión de que lo mejor era encargar el trabajo a esos extranjeros que habían detenido a la salida de las catacumbas.

La oferta del rey no gustó demasiado a Ekkaia y sus compañeros, al fin y al cabo ellos habían encontrado los pergaminos, pero la recompensa monetaria del rey era buena y podían quedarse con los tesoros que encontraran durante la búsqueda de la corona. Además no había que olvidar que la alternativa era la prisión o el destierro, y la pérdida de los pergaminos. Así que el grupo aceptó, y después de examinar el pergamino encontrado en las catacumbas de Nidik, salieron de la ciudad en dirección a Puerto Soldado. Con ellos iba Tox, un sargento de la guardia del rey impuesto por Skilfil para controlarles, y dos mercenarios al servicio del rey, Valka Lobo Rúnico y  el enano Gorki Sonrisas.

El exámen del pergamino les llevó a la conclusión de que el siguiente pergamino se encontraba en una cueva de las Montañas de Fuego. Consideraron que era más seguro viajar por mar que atravesar las tierras salvajes de la isla, contrataron a dos marineros, Atik y Marunnin, para remplazar a sus compañeros perdidos en la isla de los Demonios, y zarparon para rodear la isla y varar en alguna playa cercana a la cueva.

A mitad de camino los alcanzó una tremenda galerna que el capitán Benthorio dominó no sin dificultad, pero aún así la mala suerte seguía con ellos, ya que una ola barrió la cubierta lanzando por la borda a Marunnin. Intentaron tirarle un cabo pero no consiguieron rescatarle. Vararon en una playa desierta con la intención de reparar los desperfectos causados por la tormenta y caminar en dirección a los volcanes de las Montañas de Fuego. Cuando estaban reparando el barco fueron hostigados por un pequeño grupo de broos que consiguieron repeler con rapidez, pero a costa de perder otro hombre, una jabalina atravesó a Atik de lado a lado.

Después de enterrar al marinero salieron en dirección a la cueva, llegaron al cabo de tres días, y encontraron huellas de un gigante que entraban y salían de ella. Después de deliberar largo rato decidieron enviar al hobbit aprovechando que tenía un bastón de invisibilidad. Inblinar Sbuff protestó largo y tendido, pero ante las amenazas de Olger, y en vista de que ni siquiera Ekkaia estaba a su favor, no tuvo más remedio que hacerse invisible y entrar en la gruta.

El hobbit entró en la cueva con precaución y mucho miedo, para descubrir que su anfitrión no estaba dentro. Registró todo con tesón pero no encontró nada más que varias patas de ciervo ahumadas, así que no le quedó más opción que escalar la enorme mesa del gigante, cosa que le costó bastante tiempo y esfuerzo. Cuando llegó arriba encontró un saco enorme (para un hobbit) lleno de hojas enteras de tabaco y un cofre con pergaminos. Recogió los pergaminos que le parecían más interesantes y entonces sintió que la mesa se tambaleaba, pensó que la tierra temblaba por la ira de Lodril, pero a lo lejos oyó la voz grave del gigante canturreando de regreso a casa. No tenía tiempo de bajar de la mesa, así que se metió a toda prisa en el saco de tabaco. Desde el interior oyó como el gigante se sentaba a la mesa y se zampaba una pata de ciervo en un abrir y cerrar de ojos. Después creyó que se avecinaba tormenta, pero en realidad era un eructo del gigante, y a continuación algo que no quería oir en ese momento, la voz del gigante tronando:

–          Y ahora, después del aperitivo, ¡una pipa de tabaco!

 

Inblinar Sbuff se quedó helado y lo único que pudo decir fue un ¡Nooo! (muy

bajito),e inmediatamente empezó a sentir los dedos del gigante revolviendo el tabaco, tanto es así que llegó a arrancarle la capa al hobbit. Oyo al gigante decir:

–          ¿Qué demonios hace esto en mi tabaco?

Eso fue demasiado para él, lanzó su conjuro de invisibilidad, cortó el saco con su

daga y salió de su escondite a tiempo para ver como el gigante llenaba su pipa y la encendía con una enorme brasa del fuego. Se descolgó de la mesa con la cuerda que llevaba y salió de la cueva como alma que lleva el diablo. De todos los pergaminos que trajo Inblinar Sbuff (Inbli para los amigos), sólo uno se parecía a los anteriomente encontrados por el grupo.

1.4       El Robo del Pergamino

Ya de vuelta en Puerto Soldado, Ekkaia y los suyos se tomaron un descanso. Olger se batió en duelo con un mercenario orlanthi llamado Imnor, a causa de la opinión que éste tenía sobre los pastizaleños, y el orlanthi pago sus insultos con la vida. A pesar de todo, mientras los demás atendían sus asuntos en la ciudad, uno se quedaba de guardia en una habitaciones de la posada custodiando el pergamino. Una noche que Olger estaba de guardia, decidió relajarse un poco con una de las prostitutas de la ciudad en su habitación. Mientras se dedicaba a ello en cuerpo y alma, dos hombres entraron por la ventana y se llevaron el pergamino. A la mañana siguiente se dieron cuenta de la desaparición y, en vez de abroncar a Olger, se dedicaron a lamentar su mala suerte y a culpar al destino. Acudieron a la puerta de la ciudad y los guardias les dijeron que dos hombres habían salido por la noche, y que aparentemente habían tomado el camino de Nidik. Todos dieron por imposible alcanzarles porque les llevaban demasiada ventaja, sin embargo Ekkaia no se amilanó y salió tras ellos acompañada por el fiel Gorki Sonrisas. Al día siguiente les dio alcance en el camino de Nidik, les mató, recuperó el pergamino, y mandó a Gorki a Puerto Soldado para decirle al resto del grupo que se reunieran con ella en Nidik..

A su llegada a Nidik Ekkaia entregó el pergamino al rey Skilfil, y tres días más tarde llegó el resto del grupo. Los consejeros del rey determinaron que el siguiente viaje sería muy peligroso porque, según el pergamino, debían viajar a la antigua ciudad de los Slarges, en el norte de la isla, pasadas las colinas de Zutchko, la frontera entre los territorios de caza Votankis y las tierras salvajes. Durante tres meses se dedicaron a entrenar y realizaron varios viajes a Surlt por orden de Skilfil, para investigar de dónde salieron los que intentaron robarles en Puerto Soldado. Poco a poco dejaron de sospechar del rey Yalaring de Surlt porque el trato en la ciudad era incluso más amable que en Nidik. Ekkaia, Inbli y Valka entablaron amistad con Calopecio, el sacerdote de Lodril en Surlt, y le visitaban con frecuencia, ya que la ciudad está a sólo cuatro jornadas a caballo de Nidik. En una de esas visitas, tres hombres atacaron al sacerdote con jabalinas, Calopecio salió ileso, pero su acólito Gor resultó muerto. Ekkaia y Valka mataron a uno de los asaltantes y capturaron a los otros dos. Durante el interrogatorio averiguaron que los asesinos habían sido enviados por Jocestis, esposa del rey Glyptus de Ockless, con lo que las relaciones entre Surlt y Nidik se suavizaron un poco.

De vuelta en Nidik, tuvieron claro que había un espía de Ockless en la corte del rey Skilfil, alguien había avisado a Jocestis de que ellos andaban detrás de la Corona de Xar. Si el rey de Ockless se hacía con la corona y unificaba las tribus bajo su mando, las ciudades de Surlt y Nidik tenían los días contados. Inbli se tomó la tarea de encontrar al espía como algo personal, y empezó a observar los movimientos de todos los miembros de la corte. Al cabo de un par de semanas ya tenía una sospechosa, Praxenia, la última concubina del rey Skilfil Perfora Hogares, famoso por tener innumerables hijos ilegítimos por toda la isla. Siguió a Praxenia en sus paseos por el almenado, e incluso llegó a esconderse debajo de su cama mientras ella yacía con el rey, pero lo único que consiguió fue encontrar un papel quemado en su mesilla, “seguro que es un mensaje de Ockless” pensó, pero no era una prueba definitiva.

Anuncios

5 comentarios

Archivado bajo Diario de campaña, RuneQuest, Saga de Santuario

5 Respuestas a “La Saga de Santuario-3

  1. Efren Archiripa

    Muy intreresante este Inblinar Sbuff, no se le nombra nada más que para robar o para cotillear los fornicios de otros….¿Que era, un hobbit cleptómano con priapísmo?…jajaja…Espero impaciente el siguiente relato.

    • Sí era un tipo peculiar sí 😛
      Como casi todos los hobbits tenía tendencia a “encontrar” cosas en los bolsillos de los demás. Más que priapismo lo que pasó es que se tomó muy a pecho lo de encontrar al traidor.

    • Stay inearmotivf, San Diego, yeah boy!

    • Hanya yang empunya diri mengetahui betapa sedih & sengsara apabila orang yang kita sayangi & harapkan pergi meninggalkan kita.. Walau apa pun kita harus tabah & terima qada & qadar bahawa setakat itu sahaja jodoh kita.. Fikirkan anak2 dan hidup gembira.. Kalau kita jujur insyaallah akan hadir seseorang yang jujur & ikhlas menyayangi kita..Well-loved.

  2. It was dark when I woke. This is a ray of sunesinh.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s