La Saga de Santuario-2

ATENCIÓN:  ESTA SAGA PUEDE CONTENER SPOILERS DE MÓDULOS OFICIALES. SI ERES JUGADOR Y VAS A JUGAR USANDO EL SUPLEMENTO “LA ISLA DE LOS GRIFOS” NO SIGAS LEYENDO.

En negrita los personajes jugadores

1.1      La Corona de Xar.

Después de enterrar a Godspell en un bosquecillo cercano al río donde fueron atacados, la comitiva volvió cabizbaja a Puerto Soldado, la paga había sido escasa y había muerto un compañero.  Pheyutz había perdido mucho dinero con el ataque de los Votankis y estaba arruinado y decepcionado con sus mercenarios.

A principios de 1610 llegó a Puerto Soldado el mercante del capitán Kourh, “El Viento del Norte”, con mercancias y algunos pasajeros. Entre ellos estaba Publio Cornelio Escipión, un aprendiz de hechicería de Gondor amante de intrigas y poco apegado a riesgos innecesarios.  Hizo buenas migas con Ekkaia y se incorporó al grupo para cubrir la baja dejada por Godspell.

En el barco también viajaba un escriba del continente que traía un antiguo mapa descolorido. Salonius, que así se llamaba el escriba, no era muy discreto y enseñaba el mapa a todo el mundo diciendo que ese trozo de pergamino le haría rico.

Dos días más tarde apareció el cuerpo sin vida de Salonius en un callejón del barrio rico, con la cabeza aplastada. El barco de Pheyutz había zarpado de madrugada y no había rastro de él en su despacho del barrio de los mercaderes.

Pheyutz había visto la oportunidad que estaba esperando y con la ayuda de Nann, que a la sazón era una de las tres prostitutas de Puerto Soldado, logró sonsacar a Salonius y averiguó que el mapa describía la posición de una pequeña isla cercana en donde había naufragado un mercante cargado de tesoros. Con esa información, el mercader, que no era hombre conocido por tener principios, contrató a un ladrón llamado Beto para que le robara el mapa al escriba. Bajo la atenta mirada de los dos guardaespaldas de Pheyutz, el ladrón intentó atracar al escriba la noche siguiente en una oscura callejuela, pero Beto no era muy hábil y el robo se complicó. Salonius se resistió e hirió al ladrón con un estilete para después escapar, aunque no llegó muy lejos porque los guardaespaldas de Pheyutz acabaron con él a golpe de maza. Cuando Pheyutz se enteró del desenlace no le importó mucho la muerte del escriba, y decidió que Beto debía de mantener la boca cerrada por interés de todos. A la mañana siguiente, mientras el mercante de Pheyutz se perdía en el horizonte en busca de la isla, un sacerdote encontró el cadáver de Beto junto a los muros del templo de Hilme.

Puerto Soldado era una ciudad muy pequeña y cuando Ekkaia y los suyos conocieron la muerte del escriba y la repentina partida del barco de Pheyutz, supieron al instante quién tenía el mapa en su poder. Zarparon de inmediato en persecución del mercader, y al final del día divisaron las velas del barco de Pheyutz en el horizonte.

Casi al mismo tiempo llegó a la ciudad el mercader de caravanas Gondo Holst. El oráculo de los 7 perros sagrados le había dicho que un extranjero recién llegado le llevaría a recuperar el Pergamino de Ockless, la primera de una serie de pistas legendarias para encontrar la Corona de Xar. Aquel rey Zaringa que tuviera en su poder la corona podría reclamar para si el dominio de todos los clanes Votankis y con ello la mayor parte de la isla. Gondo se puso al corriente de la historia del mapa y los asesinatos, así que decidió esperar a ver cual de los dos barcos regresaba con el pergamino.

1.2       La Isla de los Demonios

Después de tres días de navegación en dirección suroeste, el “Torrao de los Mares” encontró al destartalado mercante de Pheyutz  anclado en una bahía de un islote cubierto de bosques, y se acercó a toda velocidad. Ekkaia y los suyos habían preparado flechas incendiarias y al momento había pequeños focos de incendio por toda la cubierta y el velamen de “La Flecha de Corda”, cuando los dos barcos estuvieron a la par comenzó el abordaje. Nada más pisar la cubierta de “La Flecha de Corda” Pentus cayo gravemente herido bajo la espada de Pheyutz, pero Ekkaia, Aldruin y Nabuco dieron buena cuenta de sus guardaespaldas, y el mercader se rindió al verse solo y herido. Cuando se acercaron a ver el estado de Pentus, el marinero ya se había desangrado, Aldruin montó en cólera, cogió al mercader y se lo llevó al “Torrao de los Mares” con intención de cortarlo en trozos pequeños, pero Nabuco tenía otra idea: lanzó al mar los cadáveres de los guardaespaldas y esperaron a ver si se acercaban tiburones. Mientras el incendio se adueñaba del mercante, Inblinar registraba a toda prisa el barco del mercader y Ekkaia colocaba a Pentus en el centro de la cubierta con sus armas. Cuando todos estuvieron a bordo del “Torrao de los Mares”, Aldruin, Nabuco y Publio Cornelio Escipión lanzaron al desventurado mercader a los tiburones, que ya se estaban dando un festín con sus guardaespaldas, no sin antes recuperar el mapa de Salonius, que el mercader llevaba debajo de su camisa. A lo lejos, “La Flecha de Corda” ardía de proa a popa y se convertía en la pira funeraria de Pentus.

Benthorio se quedó al cuidado del barco mientras los demás desembarcaban. Se internaron en el bosque siguiendo el mapa y se encontraron de frente con un Caracol-Dragón, que no fue rival para tantos adversarios. Poco después encontraron un lago que ocupaba el centro del islote. En el lago había una isla, una roca plana con una torre en ruinas. Construyeron una balsa, se acercaron a la torre y descubrieron que estaba habitada, había allí un pequeño grupo de hombres con aspecto de piratas, y que al parecer estaban tan seguros del secreto de su isla que no habían dejado guardia en la atalaya.

Sin dudarlo entraron en la torre y mataron a la mayoría antes de que se dieran cuenta de lo que estaba pasando, todos salvo su jefe, un agimori que salió corriendo con intención de lanzarse al lago. Nabuco corrió tras él y ambos combatieron al borde del agua, Katanga, que así se llamaba el agimori, asestó un terrible golpe en la cabeza a Nabuco con su martillo de guerra, y el marinero cayó fulminado. Antes de que los demás pudieran alcanzarle, el capitán pirata se lanzó al agua y no pudieron dar con él.

Registraron los sótanos de la torre, encontraron a una mujer llamada Zeliya, que al parecer era la compañera de Katanga, y la maniataron. Entre las pertenencias de los piratas había pocas cosas de valor, pero entre ellas unos viejos pergaminos, que recogieron con la intención de estudiarlos más detenidamente en Puerto Soldado. Cargaron el cadáver de Nabuco y todo lo que habían encontrado en el bote de remos de los piratas y en la balsa, y se dispusieron a volver al “Torrao de los Mares” a toda velocidad, porque no sabían si el capitán pirata tendría su barco anclado al otro lado de la isla. Con las prisas la balsa se desestabilizó y casi todos sus ocupantes cayeron al agua, se organizó un gran alboroto mientras cada uno intentaba agarrarse a los maderos, y cuando hicieron recuento vieron que Zeliya se había ahogado a causa de las ataduras, y que no había rastro de Ekkaia.

Ekkaia se iba al fondo a causa del peso de su armadura, y veía claramente las siluetas de sus compañeros agarrados a la balsa en la superficie. Cuando estaba casi sin aire invocó la ayuda de su diosa Babeester Gor para que la salvara, y poco después perdió la consciencia. Despertó en la orilla rodeada por sus amigos, asombrados por la forma en que el lago la había escupido sobre la arena a decenas de metros del lugar donde había caído al agua. Estaba muy debilitada y tuvieron que ayudarla a llegar hasta el “Torrao de los Mares”. Antes de partir colocaron el cadáver de Nabuco sobre la balsa, lo rociaron con aceite, le prendieron fuego y lo dejaron a la deriva.

Anuncios

5 comentarios

Archivado bajo Diario de campaña, RuneQuest, Saga de Santuario

5 Respuestas a “La Saga de Santuario-2

  1. Artus

    ¡Vaya lío con la balsa! ¿Se quitó la armadura Ekkaia o pidió la intervención divina antes que perderla?

  2. La balsa se escoró por una chapuza de remar, Ekkaia cayó al agua con cota de malla completa y tuvo que pedir intervención divina. Tuvo suerte y sólo perdió 3 POD.

  3. Efren Archiripa

    Por lo que veo moría un PJ por aventura….bonito porcentaje. Los jugadores se cambiarían de calzoncillos cada vez que jugaban (?)….jajaja. Espero la siguiente con impaciencia.

  4. Also wir waren gestern auf den Mund-, Kiefer- und Gegrchtschiiursie. Ich dachte übrigens auch erst es sei der Mundwinkel komplett eingerissen *grusel*, waren dann aber noch 2 mm dazwischen heil geblieben …

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s