La Saga de Santuario-1

ATENCIÓN:  ESTA SAGA PUEDE CONTENER SPOILERS DE MÓDULOS OFICIALES. SI ERES JUGADOR Y VAS A JUGAR USANDO EL SUPLEMENTO “LA ISLA DE LOS GRIFOS” NO SIGAS LEYENDO.

Libro Primero:  Los Principios, la Isla de los Grifos.

En negrita los personajes jugadores

Prólogo

Mi nombre es Nuño y ocupo el cargo de escriba del castillo de Bolgrad. He recibido de mi señor Devon, Barón de Bolgrad, el encargo de escribir los primeros capítulos de la historia de Lord Olger, Lord Devon, y sus nobles compañeros, basándome en historias contadas al calor del hogar en las frías noches del castillo por testigos presenciales. Espero que mi relato sea exacto, si bien soy consciente de que en él hay lagunas provocadas por el paso del tiempo y la triste desaparición de alguno de sus protagonistas, que podrían haber aportado aclaraciones y nuevos datos a la historia. Es el deseo de mi generoso Señor, que ha escrito de su puño y letra lo que se cuenta en el Libro Tercero, que mi relato sirva para que quede constancia para la posteridad de las aventuras que vivieron en su primera época, ya que sus obligaciones de gobierno le impiden recopilar todos los datos necesarios para concluir su obra.

Castillo de Bolgrad, Octubre de 1624

Libro Primero. La Isla de los Grifos

Indice.

1             La Isla de los Grifos

1.1         La Corona de Xar

1.2         La Isla de los Demonios

1.3         El Pergamino de Nidik

1.4         El Robo del Pergamino

1.5         Viaje a la Tumba de Surlt

1.6         Viaje a Fuerte Xar

1.7         La Batalla del Río Ergakol

1.8         Batalla de Garra de Oso

1.         La Isla de los Grifos.

Finalizaba el año 1609 cuando Ekkaia y sus compañeros se acercaban a la Isla de los Grifos a bordo del “Torrao de los Mares”. En un principio decidieron bautizar al pequeño mercante como “El Tornado de los Mares” pero acabó teniendo tan extraño nombre gracias a un pintor analfabeto. El barco habría naufragado dos días antes en una tormenta de no ser por el capitán Benthorio, un viejo lobo de mar curtido en mil  galernas.

A lo lejos, en dirección norte, divisaron los penachos de humo de los volcanes de las Montañas de Fuego, y hasta entonces no supieron que el mapa que les vendieron en Phamal era auténtico. Habían invertido todos los ahorros que tenían en comprar el viejo mercante y contratar a un marinero y al capitán Benthorio, Dormal lo tenga en la gloria, para escapar de las autoridades que les perseguían por el robo de un medallón. En la taberna donde les encontró la guardia de la ciudad quedó el cuerpo sin vida de su compañero Serapio, y otros dos más fueron capturados: Pistronek murió linchado por la muchedumbre que exigió la sangre de los ladrones del medallón sagrado, y Kalícrates cayó luchando contra un león en la arena del circo. El caso es que Tapón, el hobbit causante de todos sus males, había desaparecido en una nube de humo al lanzarse un conjuro de curación en la taberna, y Ekkaia esperaba sinceramente que se hubiera ido al mismísimo infierno, pero esa es otra historia.

Ekkaia era una iniciada de Babeester Gor de corta estatura, pero con la fuerza y habilidad suficientes como para blandir su hacha de dos cabezas igual que cualquier guerrero. Nunca había tenido problemas para elegir su camino, siempre escogía la vía más honorable aunque significara exponerse a los mayores peligros o ir en contra de las decisiones de sus compañeros.

A bordo del mercante, el grupo de aventureros observaba las escarpadas costas de las Montañas del Fuego mientras bordeaban la isla en dirección oeste. Entre ellos estaba Aldruin, un medioelfo sin miedo a la muerte, iniciado de Aldrya y Yelmalio, que solía sufrir ataques de violencia incontrolada: un buen compañero en la batalla, pero impredecible en tiempos de paz.  Aldruin había traído con él a Godspell, un elfo marrón ansioso de vivir nuevas experiencias lejos de los bosques, y Ekkaia había reclutado a Inblinar Sbuff, un hobbit de profesión desconocida y curiosidad infinita, que casualmente tenía el dinero suficiente como para completar el pago del barco. Los marineros eran Nabuco, al que habían conocido poco antes del episodio de la taberna, y Pentus, que había sido contratado junto con el viejo capitán, que en ese momento viraba a estribor y dirigía al “Torrao de los Mares” hacia el interior de la bahía Ostankach, donde estaba el único puerto de la isla, Puerto Soldado.

La isla de los Grifos era tal y como venía descrita en el mapa: tenía más de 500 km. de norte a sur y casi 900 km. de este a oeste. La población principal estaba compuesta por Votankis y Zaringas. Los Votankis eran humanos primitivos que cazaban con perros y que estaban divididos en doce tribus establecidas en el centro y el lado occidental de la isla, y los Zaringas eran Votankis que, debido a un prolongado contacto con mercaderes civilizados, podían ser considerados como una cultura bárbara. Había tres pequeñas ciudades-estado Zaringas: Surlt y Nidik en el centro; y Ockless, que tenía una alianza con tribus orcas, al suroeste.  También había pequeñas comunidades de elfos, enanos, broos y slarges (una antigua raza de lagartos humanoides). La cuarta ciudad, Puerto Soldado, era un puesto comercial habitado por mercaderes y mercenarios extranjeros.

A una milla de la costa fueron interceptados por dos barcos de Puerto Soldado, que querían cerciorarse de que el mercante recién llegado no fuera pirata. Les escoltaron hasta la playa y les cobraron 10 monedas de plata por varar en ella, les dijeron que si no querían pagar tendrían que ir a una playa rocosa más alejada. La llegada del mercante no despertó gran curiosidad, al parecer era normal que de vez en cuando llegaran pequeños barcos con buscadores de fortuna. Desde alli, los mercenarios de la guarnición les condujeron, a través de la puerta de la muralla y atravesando la calle principal, hasta la torre, para tener audiencia ante el Gran Plutarca Maugre.

Maugre llegó a la isla de los Grifos ocho años atrás como mercenario, se hizo con el poder en lo que entonces era un pequeño pueblo de pescadores, y lo convirtió en el único refugio seguro para barcos en toda la isla.  Durante esos años amasó una gran fortuna a base de cobrar elevados impuestos tanto a la población como a los capitanes mercaderes.

Al llegar a la torre, los mercenarios les dejaron en manos de los Trilanceros, la guardia personal del Gran Plutarca, que les escoltaron hasta la sala de audiencias. Allí estaba Maugre, sentado en un trono de madera, acompañado por Gladstone, su siniestro hechicero, y por Manscher Boldbuster, el capitán de los mercenarios.  Gladstone era un ser de miembros deformes y escasa estatura que iba encapuchado, y al que nadie le había visto el rostro: un personaje temido en toda la ciudad.

El Gran Plutarca pareció desilusionado al enterarse de que no eran mercaderes, pero aún así les invitó a comer, como era su costumbre, y les ofreció un contrato como mercenarios para la guarnición de la ciudad. Ekkaia, que no estaba hecha para la monótona vida del centinela, declinó la oferta todo lo educadamente que le permitían sus rudos modales.

Después de la recepción, el grupo dio un paseo para explorar la ciudad y buscar posada, cosa que no les costó mucho tiempo porque sólo había una, la “Posada Número Uno”. Puerto Soldado no era más que una villa de mil habitantes situada en el extremo de una pequeña península, con la torre del Gran Plutarca en el extremo y una pequeña muralla que la defendía de ataques por tierra.

Tomaron habitaciones en la posada y salieron por la puerta de la muralla para descubrir que les cobraban una moneda de plata cada vez que entraran o salieran de la ciudad.  Extramuros estaba la explanada del mercado; el altar de Votank y  Zutchko (los dioses de la caza y de los perros); la colina del templo de Aeolus, que era el nombre que los Zaringas daban a Orlanth; y las chozas de los pescadores y los porquerizos.

Se acercaron al pequeño poblado de chozas, cerca de la playa pedregosa, y vieron varado un pequeño mercante en mal estado de conservación y con la cubierta atestada de hombres semidesnudos y maniatados.  Inmediatamente se presentó ante ellos un hombrecillo grasiento, con anillos en las manos y ademanes de comerciante, acompañado por dos enormes guardaespaldas armados con mazas. Se presentó como Pheyutz de Tamar, mercader y capitán de “La Flecha de Corda”. Les dijo que necesitaba un grupo de mercenarios para escoltar su caravana de esclavos votankis hacia la ciudadela de Ockless para venderlos allí.

Aceptaron el trabajo, porque estaban sin fondos, y partieron a la mañana siguiente. Recorrieron las estepas sin contratiempos, y al octavo día de marcha atravesaron el vado del río Midir y acamparon para pasar la noche. De madrugada una lluvia de primitivas flechas con punta de sílex cayó sobre el campamento, mientras respondían al ataque descuidaron la protección de los esclavos y un grupo de cazadores votankis del clan Ojos Nocturnos logró liberarlos. En la refriega cayó Godspell alcanzado por dos flechas en el pecho, y descubrieron que Inblinar Sbuff, el hobbit, era más de lo que parecía, pues tenía un bastón matriz de un conjuro de invisibilidad.

Anuncios

6 comentarios

Archivado bajo Diario de campaña, RuneQuest, Saga de Santuario

6 Respuestas a “La Saga de Santuario-1

  1. Artus

    Qué guai la Isla de los Grifos. Mola ver cómo otros grupos han jugado esta campaña. Yo siempre que la he dirigido, he enviado a los PJs de Puerto Soldado a Nidik, pero directamente a Ockless puede estar bien. Pobre Godspell… que carrerón. A ver cómo sigue la historia.
    Por cierto, ¿por qué no publicitas el blog en Glorantha Hispana? Puedes poner un enlace en Marcadores. 😉

  2. La verdad es que todavía no he buceado en GloranthaHispana, tengo que hacerlo para hacer una reseña aquí, y de paso pondré un enlace en marcadores. En mayo voy a hacer un viaje a los EEUU y me compraré todo lo que pueda del MRQ2, a ver si empiezo de una manera más seria. Ahora estamos jugando una campaña mixta un poco surrealista y hasta que no la acabe no puedo empezar con el RQ en serio.

  3. Efren Archiripa

    ¿Que pasó antes de la Isla de los Grifos? ¿Qué medallón es ese del que se habla? ¿Tienes pensado relatarlo en algún momento? Sería interesante que se indicará cuantos PJ van en cada momento. Por lo que entiendo en esta primera entrega son 5 PJ. La verdad es que está muy interesante. Felicidades.

  4. Gracias Efrén, me alegro de que te guste. En efecto eran cinco jugadores: Ekkaia (Patricia), Aldruin (Harold), Nabuco (Paco), Godspell (Luis), e Imblinar Sbuff (Pedro). En la anterior aventura no participó Pedro, pero sí Vicente, que llevaba a su personaje Kalíkrates. Antes de llegar a la Isla de los Grifos Ekkaia, Nabuco, Aldruin, Kalíkrates y Tapón el hobbit, estaban en una taberna de la ciudad de Phamal. Con ellos estaban también Pistronek y Serapio (PNJs). Tapón robó un medallón a un lugareño de mal aspecto, y resultó que el tipo había robado previamente el Medallón Sagrado del templo local. La guardia de la ciudad apareció en la taberna preguntando por el medallón. Ekkaia y los demás contestaron que no sabían de qué medallón hablaban (cosa que era verdad), y a Tapón no se le ocurre otra cosa que sacar el medallón y decir ¿es este?. Al momento el sargento de la guardia ordenó a sus hombres que “detuvieran a los ladrones” y se organizó la gran pelea. Los guardias mataron a Serapio e hirieron a Tapón. El hobbit se lanzó un conjuro de curación pero hizo chapuza, y al tirar el dado salió 100 = “el mago desaparece en una nube de humo”. Ekkaia, Aldruin y Nabuco lograron escapar saltando a las aguas del puerto desde una ventana de la taberna, pero Pistronek y Kalíkrates no lo consiguieron y fueron capturados. Cuando los llevaban al cuartel de la guardia una muchedumbre enfurecida les cortó el paso pidiendo la sangre de los “ladrones sacrílegos”. Los soldados de la guardia les dejaron a Pistronek y se llevaron a Kalíkrates ante el juez. La muchedumbre lanzó a Pistronek desde el acantilado de la ciudad, y Kalíkrates acabó luchando contra un león en el Circo (Aldruin y Nabuco estaban entre el público y apostaron a favor del león y ganaron).

  5. Efren Archiripa

    ¿Pero qué clase de compañeros son esos que apuestan por el león?…jajajajaja..tubo que se muy entretenido, salvo para Kalikrates, claro.
    Gracias Rutius por la aclaración del medallón.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s